Críticas.
La Diferencia
  1. La Vanguardia
  2. Lagenda
  3. La Nueva España (Gijón)
  4. Ent Albert Pla
  5. El Obrero Digital
  6. Diario Ibiza
  7. El Mundo - Maurilio de Miguel
  8. El Mundo
  9. Crítica Disco
  10. El Periódico
  11. Carlos Barral Álvarez
  12. AVUI - Pere Pons
  13. Miguel Tébar Almansa
  14. Mondosonoro
  15. El Mundo
  16. El periódico de la Publicidad
  17. EL País - Luis Hidalgo
  18. El País
  19. Jordi Bianciotto
  20. AVUI - Teatre lliure
  21. AVUI.
  22. Cruilla Culture
Vida y Milagros
  1. La Vanguardia.
  2. El Pais
  3. El Punt
  4. AVUI
Canciones de Amor y Droga
  1. El país.
  2. Avui (castellano).
  3. La verdad.
  4. Diari de Tarragona.
America 2005
  1. La Capital On Line.
  2. Eliana Sosa.
  3. Revista Busqueda.
  4. Cartografías del Ocio y Vida Urbana.
  5. Sala José Felix Ribas.
Críticas - La Diferencia.
La Nueva Eapaña (Gijón)
Diario Ibiza
El Mundo
ElPeriódico
MONDOSONORO

(24-1-2009)
Sala: Teatre Lliure
Público: Sold out

Hace muchos años que Albert Pla le cogió el gusto a los teatros y a todo lo que en sí representan. Espacios en los que el público lleva una actitud muy distinta a la habitual en una sala de conciertos y en los que se fomenta una atenta mirada y una escucha respetuosa, casi obligada, sin el ruido de fondo de la barra o de los pesados que se saben las canciones de memoria y se empeñan en demostrarlo.

Conocedor como pocos del medio, el de Sabadell sabe sacarle el máximo partido al hecho de enfrentarse armado de una circunstancial guitarra eléctrica, un eficaz juego de luces que se erige en un actor más del espectáculo apuntillando frases y unos pregrabados con los que incluso eleva a tono de metáfora su uso impostado, engañándonos a todos hasta que se enciende un cigarro y te das cuenta de que allí no canta ni Dios. Es solo un segundo. El resto del espectáculo es tan Pla, que, a poco que te guste su uso del cinismo corrosivo, sus hiperbólicas historias de juergas, hongos, corazones dados a la fuga, colillas justicieras, sus sueños o malos pensamientos, sales encantado del todo.

Con esa sensación de haber visto a un artista capaz de interpretar sus canciones de forma tan natural como pasmosa, con ese punto de genialidad natural nada impostada que en ocasiones de tan austera se vuelve parca y a la que sabe dotar de la dosis justa de la comicidad propia de la exageración, el desvarío y la confrontación palpable de que el mundo es una mierda.
En eso Albert Pla no tiene rival y se desmarca de todos en un espectáculo que es un concierto teatralizado o un monólogo musicado, en el que unas piezas que no tienen conexión temática entre sí acaban creando un único lienzo que, en ocasiones, hasta parece cobrar sentido. Un lienzo en el que, además de las canciones de su último álbum, hay sitio para ese entrañable “El bar de la esquina” donde amor, sexo y pasión se dan la mano. Si a eso le sumas la estupidez humana y la certeza de que todo es relativo, tienes las bases de una obra, “La Diferencia”, tan inteligente como mordaz.

Autor: Don Disturbios

EL PAIS
JORDI BIANCIOTTO

Albert Pla, el juglar fulmina al cantautor
• El artista potenció sus habilidades como narrador y 'showman' en el festival Temporada Alta, de Girona

Albert Pla se nos deconstruye, cada vez más apegado al relato crudo, sin embellecedores, que avanza en escena a trompicones, sujeto a sus golpes de genio y figura. Se habrían agradecido, el sábado en el Auditori-Palau de Congressos de Girona, algunos de los colores de su nuevo disco, La diferencia, aunque solo fueran las guitarras rumberas de Diego Cortés. Pero, en Temporada Alta, ganó el Pla narrador y showman, dotado para explicar historias ingeniosas, demenciales, a veces emocionantes.?El 28 de octubre se cumplen 20 años de su triunfo en la Muestra de Canción de Autor de Jaén, minuto cero de su carrera, y la desnudez de aquellas primeras canciones regresa, acentuada, en su actual formato escénico.

Ahora Pla no requiere de mayores asideros que su propia inventiva, y la guitarra solo le sirve para poner el acento en un verso enfático o esbozar un estribillo. Priman los relatos, muchos en primera persona, que mezclan costumbrismo trash e incorrección política, como en la historia inédita del Sargento Pérez, donde el protagonista es ejecutado por un comando de feministas. Pero es más valioso el Pla que sacrifica el efectismo por la sutileza; el Pla imaginativo que, además, toca fibras sensibles: el de Corazón, donde pinta con hiperrealismo y un punto de ternura a un personaje desprovisto, literalmente, de este órgano vital.?El recital integró las 11 canciones de La diferencia y otras dos que no ha llegado a grabar.

Momentos gamberros, como Malos pensamientos, destartalada rumba punk con pistas de audio pregrabadas, y vulnerables, como Buscando y Ciego, que Pla abordó con la sala a oscuras, paseando por la platea con un casco del que salían tres puntos de luz, como en la portada del disco. Deleitó la aventura de La colilla, que quizá hiera sensibilidades con su alegre relato de unos Estados Unidos calcinados.'ROAD MOVIE' ETÍLICA .

La cima fue la road movie de La nit (Juerga catalana), donde Pla y su partenaire terminan con las reservas de alcohol del principado previo paso por la Collada de Tosses y todos los bares al sur de la Ronda de Dalt. Las nuevas historias tocaban a su fin, pero Pla ofreció unos bises en los que el viejo cantautor suplantó al juglar, Papà, jo vull ser torero y Somiatruites, más otra pieza nueva pendiente, Soñando, con trampa: tras unas estrofas, encendió un cigarrillo y la canción siguió sonando tal cual, pregrabada. Con Pla, las cosas nunca son lo que parecen.

Cruilla Culture

Domingo, 29 de junio del 2008
Crítica Diari AVUI
Pere Pons.

Cruïlla  de Cultures, el festival que desde hace unos años congrega  en Mataró un abanico de propuestas en nombre de la biodiversidad musical del planeta, ha dado muestras  de su buen olfato al interceptar al vuelo un espectáculo que, seguro, será uno de los atractivos de la próxima temporada.  No se trata de un montaje  de producción  mastodóntica, ni su protagonista responde en las credenciales de una estrella del firmamento artístico.  Todo es mucho más sencillo y próximo.

No hacen falta trailers y todavía menos las flotas de autocares que custodiaban el circo de las rutilantes estrellas del rock para transportar la producción escénica.  Una humilde furgoneta cargada con el equipo de luces y sonido llega de la comarca de la Selva y viajan en ella el manager, los técnicos y el artista mismo.  No existe dossier de prensa ni una mínima información previa sobre la naturaleza de la propuesta.  Tan sólo se sabe el título: La diferencia, que después de una ojeada a la página web correspondiente comprobamos que responde al nombre de un nuevo disco que saldrá en septiembre y de un espectáculo destinado a verse en  teatros  y que tiene previsto estrenarse del 2 al 12 de octubre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Nos encontramos pues ante la prueba piloto de una nueva aventura que ha escogido el Teatre Monumental de esta localidad del Maresme como laboratorio y que, de entrada, ha encajado una respuesta más que satisfactoria patente en un patio de butacas prácticamente lleno.  La curiosidad, el interés y la expectación son palpables en unos espectadores que se reconocen afines a la singularidad del artista y que procuran no perderse cada paso que da ya que la decepción nunca tiene cabida.

Muchos de ellos piensan que ya era hora.  ¿Hacía cinco años, desde Canciones  de amor y droga (2003), que Albert Pla no estrenaba obra con canciones nuevas, y seis, deben pensar los más sabios -desde Anem al llit? (Vamos a la cama?) (2002)- que no lo hacía con temas escritos por él.  Un tiempo que nuestro protagonista no lo ha dedicado a tomar el sol como buen veintegenario, -Vida y milagros (2006), El malo de la película (2006)- y en qué ha ido cultivando un nuevo repertorio que muchos hemos podido ir catando en sus citas a corta distancia en La Cova del Drac y en el Harlem Jazz Club de Barcelona.

Son éstas las canciones que conforman el nuevo universo de Albert Pla (Sabadell, 1966) y las que siguen marcando la verdadera diferencia entre su propuesta y la del resto de sus colegas de profesión.

Guitarra eléctrica en mano

Con ellas en el zurrón, aparece entre el público con su túnica de trovador medieval y una guitarra eléctrica entre los manos.  Sube al escenario, da un golpecito al amplificador que deja de emitir un molesto zumbido y se ponen en marcha un paraguas de lucesunidimensionales que acaban vistiendo sus historias trágicas y delirantes, cotidianas y sorprendentes, delicadas y brutales, crudas y surreales, donde el verdugo es también víctima, la calma se transforma en tormenta, la comedia convive con la tragedia y la serenidad desemboca en el desenfreno.  Todo para hacer evidente con ingenio, inteligencia, ironía y talento el mínimo aliento que separa el bien del mal, el blanco del negro, el positivo del negativo.  ¿Donde esta la diferencia?  De momento y después de casi
veinte años de carrera, en medio de un panorama de la canción enquistado por las vacas sagradas y los lugares comunes, nos complace decirle que la diferencia sigue siendo él.

Él es la diferencia.

Críticas - Canciones de Amor y Droga.
El País:

"DURO Y EXTRAORDINARIO
Albert Plá y Judit Farrés (actores y músicos).
Teatro Alfil. 18 €..Madrid, del 12 al 30 de noviembre de 2003.
Fernando Martín

Partiendo de la premisa de que ya hay mucha gente en el mundo viendo la vida de color de rosa, el catalán Albert Plá vuelve a situarse al borde del abismo con un espectáculo teatral, cuyos ingredientes son los valores opuestos a lo que la normalidad y el orden políticamente correcto de las cosas encaminan a la masa: sexo, homosexualidad, cárcel, amor extremo, drogas, sida, muerte... En un nivel de comunicación similar al del dramaturgo francés Jean Genet, Plá se mete en la piel de Pepe Sales (1954-1994), pintor, poeta y compositor que dejó al morir un conjunto de cincuenta canciones y poemas propios que prácticamente nadie, aparte de su familia, conocía. Son esas mismas canciones, que forman parte del último doble cedé de Albert Cançons d'amor i droga, las que proporcionan el sustento al espectáculo, de escenario pobre con esquematizados elementos y cuya acción se remite a la interpretación por parte de Plá del disco . Eso si, con la inestimable colaboración de la actriz, músico y DJ Judit Farré, quien complementa al cantante y protagonista de un modo francamente peculiar: permanece la hora y diez minutos que dura el espectáculo en escena totalmente desnuda, sin que en ningún momento la sensación de incomodidad se apodere de ella o del público. No sólo hace eso, que ya es mucho, sino que además canta, recita, maneja con soltura los platos y toca el clarinete. Todo un portento.
Plá y Judit reencarnan ese universo cantado de Sales y con él toman un camino alternativo a la vida de la mayoría; un camino andado con pasión y sin miedo en diracción a un final no precisamente feliz. Destacan los momentos en que Sales/Plá proclama en una canción su amor por el futbolista Koeman o su otro amor por un camello ; cuando se hinca de rodillas ante una cruz luminosa en rojo y verde para cantarle al San Cristo de las farmacias ; cuando se mofa de la importancia que se dan los madrileños, siempre grupo compuesto por gentes que proceden de todos lados. Especialmente álgido es el momento en el que Plá representa con toda su crudeza la relación entre Sales y la heroína, momento que no conviene revelar del todo para no chafar a quienes deseen ver el espectáculo y también, por qué no, para no darle pistas al enemigo. Pero, en este increíble ejercicio escénico de arrancarse la piel a tiras para dejar la más amarga de las verdades a la luz, Plá alcanza el clímax emocional en los últimos momentos de esta obra/concierto. Cuando Sales se enfrenta con la muerte con el único consuelo de su propia madre sujetándole en brazos: tal y como nació. En este instante alguna lágrima pugnó por brotar en el patio de butacas, lleno hasta el último asiento, el día de su estreno en Madrid. Felicidades a Plá, que por fin escapa del personaje pamplinesco que creó y que hace reír a quienes aún no se han dado cuenta de que Albert produce de todo, menos risa. Además se muestra como lo que es: un actor, animal de escenario, con un plus de talento para expresarse musicalmente. Felicidades a la señorita Farrés, porque mejor partenaire no se hubiese podido encontrar para dar la réplica escénica a Plá, y felicidades también al director Alex Rigola, por ayudar a concebir un espectáculo tan duro, como extraordinario.
Avui (castellano)

Brutal
Albert Pla
Cançons d’amor i droga
Espai Lliure. Teatre Lliure. Barcelona.
Dijous, 18 de setembre.AVUI
Pere Pons

Teatro, música, canciones, vida, provocación, poesia, rabia, ternura, odio, afecto, complicidad, humor, miedo, asco, fragilidad, sexo, muerte...todo eso y mucho más se halla en el montaje de “Canciones de amor y droga” que, bajo la dirección de Àlex Rigola, protagonizan el cantautor Albert Pla y Judit Farrés, actriz y djs en el Espai Lliure con textos de Pepe Sales.
Un espectáculo sencillamente brutal, incisivo e impresionante desde el primer minuto hasta el último. Más que meterse en la piel, Albert Pla parece haberle robado el alma a Pepe Sales, poeta y pintor ,el autor de canciones que dejó buena parte de su obra inédita cuando murió en el año 94 y la pone al descubierto encima del escenario exprimiendo al máximo su registro de actor, intérprete y animal escénico. A su lado, la actriz i dj Judit Farrés da vida a un personaje mitad ángel-mitda musa con el que tan pronto ayuda a suavizar la contundencia del mensaje como refuerza la descarga emocional que se percibe en cada uno de los pasajes de la historia. Una historia que se podria resumir en el diario de un yonqui marcado por sus obsesiones, sus iras, sus deseos, sus esperanzas y, sobre todo, la consciencia de una autodestrucción que conlleva momentos cercanos a la asfixia.
Conduciendo la obra y la puesta en escena el sello de austeridad y efectividad que carcacteriza el estilo de Àlex Rigola se revela imprescindible para redondear el impacto deseado. Una cruz de farmacia, una pantalla de video y una soga-columpio son, además de cuatro sillas y una mesilla de hospital, los elementos escénicos que, sobre un piso de baldosa blanca, se integran en la acción. La morbosidad y la provocación fácil en las que puede caer un espectáculo de esta índole no tienen cabida ante la crudeza y la convicción que aportan sus responsables en sus respectivos papeles.
Que Pla se prepare un pico en escena, que Farrés esté desnuda durante casi toda la representación o que se proyecten imágenes del gol de Wembley o de un Barça-Madrid mientras el cantautor se pone cachondo soñando estimulado por los muslos de Ronald Koeman, en lugar de suscitar controversia y presagiar el escándalo quedan integrados con una naturalidad pasmosa en el universo que se retrata. Un universo que para mucha gente establecida puede sugerir la recreación de un mundo sórdido y marginal, molesto a fin de cuentas.
Pero que espectáculos como éste nos recuerdan que también forma parte de la realidad cuando no es la realidad misma escondida bajo un barniz de hipocresía y mala conciencia.
En la parte musical el cantautor viaja del susurro al grito y tan pronto acaricia como rasga las cuerdas de su guitarra con tal de adecuar el repertorio de canciones elegidas a insinuaciones de rumba, blues, balada, rap o deliverado punk.
El complemento de Judit Farrés desde la mesa de mezclas resulta providencial para remarcar con la sutileza y el empuje necesarios la pulsión rítmica de cada una de las composiciones. De todo el repertorio, la invocación al San Cristo de las Farmacias y el relato de la muerte de un compañero de habitación de hospital consiguen unos de los momentos de máximo estremecimiento.
Es necesario enfatizar, no obstante, que son las letras más que la música aquello que conforma el espíritu del montaje. Pero es la propia dinámica de la representación, que dirige la ironía y el tono más bien descriptivo del inicio hacia la previsible pero no por ello menos impactante tragedia final, lo que deja al espectador clavado en la butaca con dificultades casi para respirar.
Quien quiera poner a prueba su capacidad de resistencia emocional y disfrutar, al mismo tiempo, de uno de los espectáculos más desgarradores que ha cobijado un escenario teatral en nuestro país haría bien de pasarse por el Teatre Lliure desde ahora mismo y hasta el 19 de octubre.
*Este articulo lo escribió, Pere Pons para el Avui el jueves 18 de septiembre en catalán y ha sido traducido.
La Verdad:


Diari de Tarragona:
Críticas - Gira América 2005.
La Capital On Line:

05/07/05
Un narrador de historias que se impone con poesía y provocación.
Por Pedro Squillaci.

El catalán Albert Pla ofreció un show desopilante y crítico en el teatro Lavardén
Albert Pla tiene la virtud de no ser un artista del montón. Canta pero no es un cantante, actúa pero no es actor, narra pero no es un decidor.

Sinembargo, con un poco de todo, tiene una actitud original e impredecible que lo convierte en uno de esos personajes que hay que verlo paradisfrutarlo. Irónico, poético, escatológico, lúcido, crítico, Pla desplegó un menú de facetas atractivas para sorprender al público que acudió en buen número anteanoche en teatro Lavardén.

Y a nadie le pasó desapercibido. Salió vestido de juglar, con una falda corta, borceguíes y medias rojas. Un atuendo nada común para un artista catalán, conocido como un tipo tan border como talentoso.

A su lado, Diego Cortés, un virtuoso guitarrista flamenco y rumbero, y Judit Farrés, en teclados, laptop, cajón peruano, clarinete y coros. Guitarra en mano, Pla salió contando y cantando a la gente, como si fuera la figura del trovador del medioevo que llega con las últimas novedades. Con tono bajo de voz, buscando complicidad con el público, arrancó con "Sargento Pérez", la historia de un hombre que torturaba y violaba abuelitas. Sus letras son provocativas, van de la carcajada a la sonrisa entredientes, de la poesía a la mirada mordaz, y con una ironía que hasta puede molestar a algún espectador estructurado.

La puesta fue austera y efectiva. Basada en un atinado diseño lumínico, utilizó también las sombras o bien la luz de una linterna. Pero además fue ingeniosa la idea de poner un sillón, en el cual d? hasta se montó sobre su espaldar como un jinete en pleno western.

Con las riendas en la mano, habló de amores y desamores, de miserias y alegrías, y redondeó un show tan extraño como inolvidable.

 

Eliana Sosa:

28/06/05
Pariendo historias desde el dolor.
El catalán Albert Plá se presentó a sala repleta en el Cine Teatro Plaza en dos oportunidades. Un espectáculo teatral y musical, como pocos.

Las hormigas se comerán a Roma, está dicho. Entre lajas andan, loba, ¿qué carrera de piedras preciosas te secciona la garganta?" , recuerdo que comienza uno de los tantísimos cuentos de Historias de cronopios y famas del maestro de los "ojos de pez", Julio Cortázar. Y es que Plá, sin lugar a dudas, está a la talla del título oficial de "cronopio". Un personaje rarísimo, bondadoso, sarcástico y cien por ciento gracioso y transgresor. Sus historias existencialistas ahondan en lo más profundo de los sentimientos, logrando un clima entre ameno y seductor donde Plá se transforma en un vocero de las miserias que acechan a diario a los seres humanos.
Compuso un sinfín de temas que con el pasar del tiempo se han transformado en himnos contestatarios marcando con tesón su peculiar obsesión por el rol que desempeñan los músicos como artistas (en sí mismos) y la devoción que vuelcan hacia el público.
Con su espectáculo más conocido titulado Canción de amor y droga (Cançons d´amor i droga), basado en el legado que dejó Pepe Sales, escritor y pintor, quien se dejó envolver y adueñar por su amor más perro: la heroína) Plá recorrió de punta a punta la madre patria. Aunque, su nuevo Matacerdos representa un espectáculo teatral que advierte un sinfín de valores opuestos a la normalidad y a lo socialmente aprobado.
Es que Plá tiene un don especial y ha demostrado a lo largo de su carrera acceder sin mayores dificultades a renovadas esferas artísticas con un marcado poder creativo que se renueva en cada composición. Todo combina en su puesta en escena: la simpleza en escenografía (en las tablas sólo se veía un sillón negro y las guitarras) y vestuario (estética de choque: túnicas romanas con botas negras y medias rojas con un deliberado corte punk) así como la destreza y enorme capacidad instrumental y animal del guitarrista Diego Cortés (con un solo de guitarra que marcó uno de los mejores picos del show) que se repetía como loops, al igual que la simpatía de la actriz y dj Judit Farres.
El público se rió sin cortes, interactuó (pedían a gritos sus clásicos: "La puta", "El negro", "La Muerte" o "El gallo") y hasta aplaudió de pie.
"Ahora vamos a cantarle una canción a esas cosas que se echan de menos, porque ya no están, o nunca estuvieron, o quién sabe si se echan realmente de menos" es como encabezó el prólogo antecesor a un espectáculo que afila los descarnados ingredientes que no escapan a la realidad social: la homosexualidad, el sida, las drogas, Estados Unidos, el sexo, la cárcel, el amor y el dolor.
Que Plá fume un cigarrillo de marihuana interpretando al presidente de Estados Unidos en escena, o que se acaricie con estímulo sus partes con gestualidad morbosa y hasta "cachonda" para desglosar la historia de un singular pedófilo, en vez de causar asombro y controversia entre el público, genera naturalidad en ese particular universo que retrata este esquizoide compositor. A final de cuentas, es éste el universo sórdido, marginal y violento que bajo un velo de hipocresía ahuyenta la realidad en que vivimos, o que tal vez, nos cueste ver y entender. Vale enfatizar que más que los paseos musicales (desde rumba, balada o un costado punk) son las letras de las canciones las protagonistas y desgarradoras que marcaban las pulsaciones del show.
Un espectáculo notable e incisivo desde el primer minuto hasta el final.
Albert Plá es un músico y artista de pura cepa. Ojalá vuelva y ojalá haya quedado enamorado de Uruguay, como nosotros de su sinceridad y locura. *

Revista Busqueda :

15/06/05
Revista Busqueda.
Albert Plá estuvo aquí. Juglar posmoderno.

Cartografías del Ocio y Vida Urbana:

18/03/05
Cartografías del Ocio y Vida Urbana.
Bestiario. Albert Pla: Un animal de escenario.
Por Juan Carlos Ballesta.

Durante dos noches en Caracas, el cantautor catalán Albert Pla demostró ser un indomable animal de escenario. La noche del viernes 25 de febrero, en un conocido local nocturno caraqueño, Pla nos inyectó la primera de las dosis letales que nos hicieron sucumbir sin remedio ante su devastador talento. Una presentación corta y de caracter íntimo que emocionó a la audiencia cercana a la tarima.
Al dia siguiente, con la Sala José Felix Rivas del TTC repleta, todas las almas presentes sufrieron un deslave emocional desde la primera hasta la última canción. Ataviado como un campesino medieval mediterraneo y haciendo uso de una escatológica poesía, sarcástica prosa, humor negro, sátira social y bizarro romanticismo, Albert Pla fue desgranando su iconoclasta catálogo de historias, mediante un impresionante uso del lenguaje gestual y una capacidad actoral nunca vista en un cantautor. Su estatus como artista de culto se entiende perfectamente luego de tenerlo a solo unos metros de distancia.
Para poder entender a plenitud la obra de Pla se hace imprescindible verlo en directo, ya que sus discos solo reflejan una parte del inmenso talento que atesora. Cada una de sus canciones adquiere vida propia en el escenario no solo por su desdoblamiento y energía, sinó por el invalorable aporte de dos talentosos músicos que logran encajar a la perfección con su histrionismo y los constantes cambios de dinámica. Judit Farrés, escondiendo su desenfado detrás de un aspecto de inocente profesora, se encarga de crear un delicado colchón instrumental a base de clarinete, cajón flamenco, un pequeño teclado y algunos estratégicos beats surgidos de su Mac. Por su parte, Diego Cortés descarga una y otra vez su inmenso poderío y gran sensibilidad como guitarrista, creando imaginativas ambientaciones mediante el uso de loops y otros efectos, así como una serie de emotivos arpegios de raigambre flamenca.
Durante una hora y cuarenta y cinco minutos Albert manejó los tiempos a su antojo, creando atmósferas alucinantes como en la historia de un emigrante mexicano que cruza la frontera y es decapitado, mientras la colilla de su cigarro desata incendios en cadena por todo Estados Unidos. En „Joaquin, El Necio‰ cuenta la historia de un marido celoso que castra al amante negro de su esposa creyendo, equivocadamente, que su poderio sexual era la razón de la infidelidad y no su buen corazón. El encuentro con la muerte cantado y actuado en „La dama de la guadaña‰, la irónica „Carta al Rey Melchor‰, donde desmitifica a la monarquia y al poder, la delirante y aflamencada adaptación de „Walk on the Wild Side‰ de Lou Reed, rebautizada „El lado más bestia de la vida‰, el bizarro romance con una terrorista de „La dejo o no la dejo‰, que crea una dicotomía entre el amor y la ética, son apenas una muestra de lo que puede salir de la mente de este brillante creador de música fabulada. ¡Albert Pla tiene que volver.

Revista Busqueda :

15/06/05
Revista Busqueda.
Albert Plá estuvo aquí. Juglar posmoderno.

Sala José Felix Ribas:

01/03/05
Acompañado por Judith Farrés y Diego Cortés
Albert Pla Estremeció la Sala José Felix Ribas.

El cantante español finalizó su gira “Matacerdos” en Caracas con un concierto organizado por la Alcaldía Mayor Metropolitana y la Embajada de España, a beneficio de los niños afectados por las fuertes lluvias que devastaron varias zonas del país.
A las 5:30 de la tarde del sábado 26 de febrero, Alber Pla se presentó, con un lleno total, en la Sala José Félix Rivas del Teatro Teresa Carreño. Con el uso de su gran sentido de humor en cada canción, Pla inició un recorrido musical con un repertorio de gran contenido social, político, ideológico y hasta amoroso, producto de un dilatado trabajo que contempla diferentes géneros: flamenco, rock, poesía y teatro.
Sus canciones, catalogadas de irreverentes y explosivas arrancaron numerosos aplausos entre el público que reconoció el talento de este artista catalán, quien hizo alarde de su verbo para cuestionar desde posiciones monárquicas hasta gobiernos imperialistas, contando para ello, con el acompañamient o en la guitarra de Diego Cortés y en la percusión, teclado y flauta de Judit Farrés.
A medida que fue avanzado el espectáculo, el maestro Diego Cortés hizo de las suyas acompañado de su guitarra para lucirse con la interpretación de varias canciones del repertorio español. Fue tal su virtuosismo que el público, de pié y en una ovación hasta el cansancio, supo agradecer con sus aplausos.
Nuevamente, en el escenario Albert Pla continuó con su espectáculo, esta vez cargado de poesía. Temas dedicados al amor, siempre salpicado de un tono ácido y humorístico para describir escenas fortuitas entre un hombre y una mujer.
Luego de más de hora y media de espectáculo, Pla finalizó su intervención, pero el público reclamó su presencia y para complacerlos arremetió con una escena teatral de impecable combinación de luz y sonido suscitado entre la Sra. Muerte y un moribundo a punto de fallecer. Así finalizó su gira por Latinoamérica para continuar en su España natal.

La vanguardia

25/06/06
Por Esteban Linés .

La Vanguardia